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En esta segunda parte seguimos con propuestas prácticas para ayudar a las familias a gestionar el uso de pantallas durante el verano de forma realista y sostenible en el día a día.
La idea es ir más allá de la limitación del tiempo de pantalla, ofreciendo alternativas atractivas y estrategias que faciliten la convivencia, reduzcan los conflictos y favorezcan una mayor conexión familiar durante las vacaciones. ¡Continuamos!7. El sueño también necesita vacaciones… de las pantallas
En verano solemos acostarnos más tarde, pero eso no significa que el descanso deje de ser importante. El uso de pantallas justo antes de dormir puede dificultar el sueño, retrasar el momento de conciliarlo y hacer que el descanso sea menos reparador.
Además de la luz que emiten los dispositivos, los vídeos, videojuegos o redes sociales mantienen al cerebro activo cuando debería empezar a relajarse, por lo que no genera melatonina que es lo que nos ayuda a dormir.
Crear una rutina tranquila antes de acostarse, con lectura, conversación o música relajante, ayuda a que tanto niños como adultos descansen mejor y empiecen el día con más energía. Aquí puedes encontrar el impacto que las pantallas pueden tener en nuestro descanso y en el de los más pequeños.
8. Crea un «menú antiaburrimiento»
Una estrategia muy útil es preparar con los niños una lista de actividades alternativas a las pantallas. Este “menú antiaburrimiento” les permite tener opciones visibles cuando aparece el clásico “no sé qué hacer”.
Incluir a los niños en la creación de esta lista aumenta su motivación para utilizarla. Pueden participar proponiendo ideas y decorándola, convirtiéndola en una herramienta familiar.
El objetivo es facilitar la toma de decisiones en momentos de aburrimiento sin recurrir automáticamente a la tecnología.

9. Si usan pantallas, acompáñalos
El problema no es únicamente el tiempo de pantalla, sino también el tipo de uso. No es lo mismo el uso aislado y pasivo que un uso compartido y acompañado. Acompañar a los niños en el uso de pantallas permite conocer mejor sus intereses, fomentar el pensamiento crítico y convertir ese momento en una experiencia compartida.
No se trata de controlar, sino de interesarse y participar de forma activa.
10. No hace falta ser perfecto
La educación digital no es un proceso perfecto ni lineal. Habrá días en los que las pantallas se utilicen más y otros en los que menos. Lo importante no es la perfección, sino la dirección general.
La culpa o la rigidez excesiva no ayudan a construir hábitos saludables. En cambio, la flexibilidad coherente y la constancia a largo plazo sí generan cambios significativos.
11. ¿Y si mi hijo protesta cuando apago la tablet?
Es normal que los niños protesten cuando se interrumpe una actividad que les resulta muy estimulante. Las pantallas generan un alto nivel de activación en el cerebro (activa el circuito de recompensa), por lo que la transición puede ser difícil.
La clave está en anticipar el cambio, establecer límites claros y mantener la calma. Validar la emoción sin ceder al límite ayuda a que el niño aprenda progresivamente a tolerar la frustración.
12. El mejor recuerdo del verano no será una pantalla
Los recuerdos más significativos del verano suelen estar ligados a experiencias compartidas: juegos, conversaciones, viajes, risas o momentos espontáneos.
Las pantallas pueden entretener, pero rara vez se convierten en recuerdos emocionales profundos. Por eso, fomentar experiencias reales ayuda a construir un verano más significativo y conectado.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas horas de pantallas son recomendables en verano? No hay una cifra única válida para todos los niños, pero las recomendaciones generales apuntan a priorizar calidad sobre cantidad. En edad infantil, lo más importante es que el uso no sustituya el juego activo, el descanso ni la interacción social. En verano, es especialmente útil mantener límites claros y coherentes, aunque algo más flexibles que en época escolar.
¿Es malo que mi hijo vea más televisión durante las vacaciones? Un aumento puntual puede ser normal en vacaciones, pero si se convierte en la actividad principal del día, puede afectar al sueño, la creatividad y la tolerancia al aburrimiento. El equilibrio es clave: pantallas sí, pero no como eje del tiempo libre.
¿Cómo reducir el uso del móvil sin discusiones? Funciona mejor la prevención que la prohibición repentina. Establecer normas claras antes del conflicto, ofrecer alternativas atractivas y mantener la coherencia adulta reduce significativamente las discusiones. La anticipación es más eficaz que la reacción.
¿Qué hacer si mi hijo solo quiere jugar a videojuegos? Es importante validar su interés sin reforzar el uso exclusivo. Se pueden establecer horarios concretos, combinar con otras actividades y, si es posible, interesarse por el juego para comprenderlo mejor. El objetivo no es eliminar los videojuegos, sino equilibrarlos con otras experiencias.
¿Se pueden usar pantallas durante un viaje largo? Sí, pueden ser una herramienta útil en viajes largos, especialmente en coche o avión. La clave está en usarlas como apoyo puntual, combinadas con otras actividades (juegos, música, descansos, conversación) para evitar que sean la única fuente de entretenimien
Estos consejos ayudarán a toda la familia a sentirse más conectados y disfrutar de un verano en familia, con juego, comunicación, mucha diversión y, por supuesto, con conciencia con respecto a las pantallas. ¡FELIZ VERANO!
Publicado originalmente el 8 de julio de 2026 en el blog de Psicología Marta. Ver publicación original ↗



